Novedades

Por Guillermo Fraile

Ante todo quiero decirte que no quiero desilusionarte en tus expectativas. Mi intención es simplemente recordarte que conciliar tu vida laboral y familiar es sólo responsabilidad tuya. Y además, que no busquemos soluciones mágicas. Lo más desafiante será cómo hacer buen uso de nuestra libertad y nuestra responsabilidad para poder desarrollarnos en todos los aspectos de nuestra vida. Si tu trabajo profesional no es parte de tu proyecto familiar, difícilmente se logre armonía en esos ámbitos, sólo habrá competencia

Y como para esto el desafío es personal, lo que puedo hacer es invitarte a reflexionar juntos algunos criterios que puedan ayudarnos a direccionar un poco ese desafío.

Algunas ideas para compartir

  • Formarse desde la profesión y desde la familia: Formarse en la profesión es hoy una obligación impostergable para cualquier profesional que se quiera desarrollar como tal. Construir familia hoy, es un tema sumamente complejo y desafiante. La constante influencia – y hasta agresión - que estamos sufriendo desde diversos ámbitos  (jurídico, médico, educativo, medios de comunicación, etcétera) hace que esta comunidad sufra cambios cada vez más rápidos y a veces inexplicables. Es la familia el primer campo de referencia de las ideologías. Por este motivo, mucho más que nuestros antecesores, debemos dedicar tiempo específico a formarnos en ser mejores cónyuges y mejores padres.
  • Saber explicarle a la familia las demandas laborales genuinas. No hay que ser ingenuo y pensar que todo es muy fácil. Las empresas en la actualidad demandan, especialmente a sus directivos, muchas horas de dedicación. Y la familia eso lo debe saber. No sólo hay que explicar a las empresas la existencia de una demanda familiar impostergable, también hay que explicar a las familias que hoy las empresas demandan en forma muy distinta a la que hace pocos años. Viajes, reuniones inesperadas, horarios de llegada tarde, etc.
  • Aprender a decir que no: los excesos constantes de una demanda laboral desproporcionada debe ser motivo de análisis entre los cónyuges para ver si se está dispuesto a semejante tensión. LA valentía de decir que no estará dada por el convencimiento de saber priorizar el proyecto familiar a cualquier otro proyecto, por más atractivo que parezca.
  • Tomar conciencia que desde la familia construimos sociedad, estando en la sociedad. Los hijos del hoy serán los dirigentes del futuro, por eso en la educación de nuestros hijos está gran parte de la “calidad de sociedad” que tendremos en la próxima generación. En familia recibimos la mayor cantidad de educación que podemos recibir en nuestras vidas. Ahí nos formamos “de cero”. La familia es el ámbito privilegiado para educarse en las virtudes humanas. Y con nuevas generaciones bien formadas, vendrán sociedades bien formadas.
  • Para decir que no al exceso de trabajo, hay que decir sí a la familia. Nunca llegues a tu casa sin un plan concreto. Esto se lo aconsejo claramente a los hombres. Las mujeres trabajadoras, que llegan a su casa, siempre tienen mucho por hacer. En cambio nosotros, los hombres, si llegamos “a ver qué pasa” lo más probable es que molestemos. La única forma de poder llegar a casa a un horario razonable, es tener un proyecto muy atractivo para hacer. Sino, “se alarga el horario de oficina” en casa y eso es muy molesto para la familia. Si tus planes familiares son atractivos, dejarás alguna cosa que hacer en tu oficina para llegar a casa muy ilusionado.

Por último, y sin numeración, me animo a decirte que, si bien el desafío parece un imposible, no dejes de tener un buen sentido del humor y gran espíritu deportivo para empezar de nuevo todos los días y no desanimarte. Acá lo importante no es tener una hoja impecable de logros para mostrar, sino vivir con naturalidad estos desafíos en la familia, el único lugar donde podes ser, a pleno, lo que sos.

Contactanos

¿Querés más información sobre algún curso, te interesa colaborar?


Contacto