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Como podemos compatibilizar el trabajo profesional con nuestras obligaciones familiares?

Es necesario armonizar esos dos mundos para que no entren en colisión, si no que ambos puedan contribuir, a una vida donde quepan las demandas y aportaciones que cada uno requiere.

Al escribir estas líneas, partimos del dato estadístico: para una amplia mayoría, la principal fuente de satisfacción es la familia.

Las esferas profesionales y domésticas no deberían enfrentarse, pues en realidad se complementan: el ámbito familiar se enriquece con la vida profesional y, a su vez, la vida profesional se llena de sentido y de ilusión desde la perspectiva familiar.



Sabemos, porque lo hemos experimentado, que el trabajo es un derecho y una necesidad de desarrollo personal de cualquier persona, pero también conocemos que la incorporación de ambos miembro del matrimonio al mundo laboral, se justifica, en muchos casos, y especialmente en determinadas épocas del matrimonio, desde una perspectiva económica, especialmente para familias numerosas.

Una de las manifestación más relevantes de este equilibrio, es la dificultad de poder compatibilizar la maternidad, con el trabajo.

 

Las estadísticas muestran que los países en los que trabaja un mayor porcentaje de mujeres son países con bajo nivel de desarrollo (Tanzania, Madagascar y Ruanda). El primer país desarrollado con participación de mujeres es Islandia, con un 71 por ciento. Al final del ranking se encuentran países con mayoría musulmana como Argelia, Irak y Siria. En América la Argentina se encuentra en el puesto número 130 de 190 países, por detrás de otros países de la región como Perú, Bolivia, Brasil y Chile. (Los datos son del Banco Mundial en base a estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo).

Para intentar buscar caminos de equilibrio partimos de cinco premisas básicas:

1- el matrimonio y la familia es el negocio más importante que tenemos en nuestras manos, y el buen desarrollo de esta empresa nos hará felices;

2- el trabajo hace al hombre-varón y mujer-más hombre, la familia es trabajo; 

3- nadie puede negar que el varón y la mujer son idénticos en derechos y obligaciones, pero no lo son en sus realidades biológicas. Entre esas diferencias se encuentra la maternidad, que es una realidad que nos convierte en diferentes y que hay que proteger; 

4- toda actividad cuesta tiempo, y debemos aprovecharlo bien;

5- necesitamos ayuda, tenemos que contar con herramientas, las tendremos si le dedicamos tiempo a formarnos.

Entre el trabajo y la familia no hay un "equilibrio" automáticamente. Lograr el equilibrio es un proceso continuo que lleva tiempo y dedicación.

 

Proponemos diez consejos que quizás puedan ayudar:  

1-   Fluidez en la comunicación, es imprescindible el diálogo marido y mujer, escuchar con mucho cuidado,

2-   conocimiento claro del proyecto familiar que nos hemos propuesto,

3-  plan de actividades, hacer una lista que permita organizarnos y decidir el orden de importancia y los tiempos que necesita cada tarea, con el objeto de tomar decisiones juntos y asumir el esfuerzo. Es bueno desarrollar un plan que incluya los objetivos individuales y mutuos. Es necesario tener una visión clara sobre las responsabilidades para cada miembro de la familia. El padre tendrá que reconocer delante de quién sea, que sus compromisos familiares, le impiden, con carácter general, tener actividades profesionales, que desplacen su compromiso familiar. La madre no deberá permitir que ningún ámbito laboral sea un obstáculo para el desarrollo de su familia,

4-  priorizar tareas, para ello es bueno diferenciar las tareas en: imprescindible, aquellas tareas que debemos hacer obligatoriamente para evitar consecuencias negativas, por ejemplo ir al médico cuando uno se siente mal; deseables, tareas que nos gustaría hacer pero no son estrictamente necesarias, llevar a los hijos a todas las actividades extra escolares; y las innecesarias, aquellas que al incorporarlas suponen una complicación al día a día, por ejemplo fijarnos demasiados compromisos sociales,

5-   hacer lo importante antes que lo urgente, no convertir las situaciones deseables en urgentes, 

6-   no crearnos necesidades que no llevan a vivir un materialismo encubierto,

7-   estimular la participación de todos los miembros de la familia en el desarrollo de un ambiente familiar alegre,

8-  saber delegar, abarcar todo, es imposible,

9-renunciar a la perfección, si bien es importante que las cosas estén bien hechas, hay que saber, que a veces, por conseguir hacer 10 puntos una tarea, suspendemos o nos equivocamos en todas las demás,

  -  eliminar el sentimiento de culpa, aceptar que los fracasos y los objetivos incumplidos son parte del  día a día,

 

Debemos saber que no estamos solos ni somos los únicos que hemos intentado conciliar el trabajo y la familia. Hay distintos modos de afrontar una existencia con múltiples frentes que atender. Muchos de nosotros le dedicamos muchísimas horas para aprehender a ser buenos administradores de nuestras empresas, entonces, como no le vamos a dedicar tiempo para formarnos a ser buenos maridos, buenas mujeres, buenos padres, sabiendo que en la empresa familiar nos jugamos todo. 

Una buena herramienta es participar en cursos de orientación familiar, la Asociación Familias Formando Familias nos puede ayudar a integrar el ámbito laboral y familiar, no los desaprovechemos.

Finalmente quisiera compartir un consejo de un gran santo, que seguramente nos ayudara a lograr siempre la paz en la búsqueda de la armonía familia-trabajo:

“Haz lo que debes y está en lo que haces".

 

Juan Miguel Trusso

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