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Por Juan Miguel Trusso

Una pareja feliz es un milagro, que sólo se puede ver con los ojos del agradecimiento.

No entremos al matrimonio pensando en lo que la otra persona nos va a dar. Entremos al matrimonio asumiendo que cada cosa que nos dan es un regalo. Si hacemos eso, tendremos un matrimonio feliz.

Es muy bueno hacer del agradecimiento una parte integral de la vida de pareja. Cuantas veces nos lo han remarcado: Amor con amor se paga.

El agradecimiento es una acción que produce vida y agrega valor a la pareja.

La pareja es la relación primera e ideal para ejercitar el agradecimiento. La vida en pareja es el ambiente ideal para agradecerse mutuamente por cada detalle de uno hacia el otro.

Una persona agradecida no sólo es más feliz, sino que también esparce felicidad a su pareja en cada momento que da las gracias.

Ser agradecidos nos ayuda a mantener una actitud más positiva con nuestra pareja, y nos ayudará también, a mantener el buen humor y la paciencia, que se requiere para llegar a tener una relación conyugal y familiar más sana y feliz.

El agradecimiento es una acción profundamente humana y llena de encanto. ¿Qué cosa mejor podemos pronunciar, o escribir, que estas palabras, “gracias”? No hay cosa que se pueda decir con mayor brevedad, ni oír con mayor alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad. Ser agradecido es una gran virtud.

Cuántas veces, quizás, nuestra pareja ha preguntado por nosotros, después de tantos bienes recibidos! Hoy podemos empezar a compensar muchas ausencias y faltas de gratitud, pues los años que contamos con nuestra pareja, no son sino la sucesión de una serie de abrazos recibidos, de compañía, de llamadas, de encuentros, de estar ahí cuando le hemos necesitado, de proveer de las necesidades del hogar, de ayudarnos en las labores cotidianas, de cada oración que hace  por nosotros…, la lista es interminable.

Que nuestra pareja no se quede aguardando nuestro agradecimiento.

Con frecuencia tenemos mejor memoria para nuestras necesidades y carencias que para nuestros bienes. Vivimos pendientes de lo que nos falta y nos fijamos poco en lo que tenemos, y quizá por eso apreciamos menos y nos quedamos cortos en la gratitud a nuestra pareja.

Si somos agradecidos, nuestra mente se enfocará en lo que tenemos  y no en lo que nos falta. Veremos el vaso medio lleno, veremos el sol entre las nubes grises. Ese simple hecho nos hará personas mucho más felices.

El agradecimiento produce multiplicación. Ser agradecido beneficia a otros. ¿Cuántas veces te has sentido bien cuando otra persona te agradece algo? ¿Cuántas veces has sentido tu trabajo valorado, tus ideas importantes, tu persona aceptada cuando alguien te agradece?, cuanto multiplicará en alegría en nuestras casa, el agradecimiento a nuestra pareja.

Agradecer es reconocer que hemos sido bendecidos en alguna manera, que se nos ha suplido una necesidad o un bien importante en nuestra vida. Agradecer siempre produce paz, alegría, entusiasmo y una sensación de fe y esperanza. Agradecer es una acción que nos ayuda a vencer el orgullo en nuestra vida.

Sugiero, si aun no lo hemos hecho, tomar la decisión de valorar cada gesto, cada detalle, cada servicio que nuestro cónyuge hace. Hagamos una lista de todas las cosas por las que podemos agradecer (veremos que es inmensa), y empecemos a darle gracias por cada una de esas cosas y de manera permanente, y estemos seguros que esa actitud generará un ambiente muy bueno en la casa. Empecemos por agradecerle a nuestra pareja, por amarnos como somos, por los hijos, por la familia amplia, por estar siempre, por lo poco o mucho que somos. Agradezcamos todo.

Existe una cadena de “casualidades” que permite que vivamos, veamos, interactúenos con el mundo. Ser agradecido nos hace consciente de esa cadena. Esa cadena de “casualidades” (que no son tales), en cada casa tiene un nombre: nuestro marido o nuestra mujer.

La gratitud puede transformar, por muy difíciles que sean las circunstancias, lo que tenemos en algo extraordinario; una pareja, en nuestra mujer o marido; una casa, en nuestro hogar.

Agradecimiento: debería ser la música de nuestra vida de pareja.

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