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Por Juan Miguel Trusso

LA CLAVE DE LA PAREJA FELIZ, ES OBSESIONARSE POR HACER FELIZ AL OTRO

Dos actitudes claves para la relación de pareja:Prudencia y sencillez

La mayoría de los problemas de pareja, son causados por nuestra falta de prudencia y sencillez, por las decisiones que no debieron tomarse, por las acciones que no deberíamos haber hecho, por las palabras que no se debieron decir, por la falta de naturalidad.

La prudencia nos ayudara siempre a distinguir lo buenos de los malo, lo verdadero de los falso.  

La sencillez nos ayudara a ganarnos el corazón del otro, sin sencillez, la prudencia se convertirá fácilmente en astucia.

Caminemos con nuestra pareja con estas dos virtudes, que se fortalecen y complementan.

La sencillez supone rectitud de intención, falta de dobles, naturalidad, espontaneidad, protección, servicio.

La prudencia, señala en cada ocasión los medios más adecuados para cumplir nuestro fin, que es buscar la felicidad del otro u otra;

No sería buena la prudencia que, bajo la necesaria ponderación de los datos, escondiera la cobardía de no tomar una decisión arriesgada, de evitar enfrentarse a un problema.

La prudencia no es falta de arrojo para la entrega al otro u otra, no es habilidad para buscar tibios.

Nunca te dejes llevar por los respetos humanos y dejar pasar las ocasiones, esperando otras mejores que quizá nunca se presenten.Siempre habrían encontrado argumentos y «razones» para decir que no.

Quizás, en muchas ocasiones habremos de pedir consejo. Admitir, que no llegamos a todo, que no podemos abarcar todo. Por eso acudimos a un consejo a uno capacitado y animado por nuestros mismos deseos de ser felices para siempre con nuestra pareja.

Para ser prudentes es necesario saber, conocer; para eso debemos formarnos, aprehender cómo se es feliz viviendo en parejas.

La sencillez, nos lleva a pedir perdón al otro u otras muchas veces en nuestra vida, pues son muchas las flaquezas y los errores que cometemos.

Quizás sirvan estas sugerencias:

Esperar un tiempo, para poder ver resultados a nuestros esfuerzos, sin querer cambiarlo todo de la noche a la mañana,

Saber corregir las faltas del otro, sin hacerle daño verbal, emocional o físico,

Prepararse para los momentos desfavorables, y saber resolverlos a tiempo,

Privilegiar lo importante sobre lo urgente,

Cuidar las intimidades de la pareja, y compartirlas con terceros,

No enojarse los dos al mismo tiempo, no gritarse el uno al otro, salvo que la casa se incendie,

En una discusión, dejar que el otro sea el ganador, ya encontraremos el momento para hablar,

Decir las cosas serenamente, sencillamente, con naturalidad y, siempre pensando en el bien del otro

Si tú no estás obsesionado por hacer feliz a tu novia o novio, ¡no te cases! Y ten la prudencia de averiguar si ella o él tienen esa misma obsesión por ti.

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